En puntitas de pie me asomaba sobre la medianera
de aquel jardín de cielo violeta,
las glicinas revolvían mi cabello
hasta lograr un enjambre perfecto:

es la imagen feliz de mis recuerdos.

Después de cada muerte sacudí mi vestido de florcitas,
y eché a andar por la vida.

Tantas veces sequé los pies de la derrota
con la erre bordada en una esquina de mi pañuelo blanco.

A ciegas ayudé a que mis ojos parieran
el negro testimonio del fracaso.

Un montoncito de sueños inanimados
juguetean con mis huellas rojo oscuro,
bandera blanca, madera en cruz.

Camino de sal que arde a mi paso,
guerra de amor azotando mis caderas.

En puntitas de pie asoma una lágrima gruesa
sobre mis párpados cansados
y estiro los brazos para amortiguar el golpe;

mi cuerpo lleva siempre un vestidito de viyela
y un corazón de menta y chocolate,
ardiendo y cicatrizando.

21/08/08.